La micropigmentación es un tratamiento estético que deriva del tatuaje común.
Los primeros vestigios del tatuaje se remontan a la época primitiva, hace más de 400.000 años. En aquel entonces nuestros ancestros utilizaban pigmentos para embellecer su piel de forma permanente; desde ese momento hasta entonces el tatuaje no ha dejado de evolucionar.

Los primeros pigmentos obtenidos tenían un origen biológico y provenían de plantas o insectos. Más adelante se descubrieron los pigmentos de origen mineral, ampliando así la gama de colores, pero estos solamente podían ser utilizados por la nobleza.

Las máquinas de tatuar

Los primeros aplicadores de pigmento eran muy rudimentarios y consistían en una caña de bambú con una aguja incrustada en uno de sus extremos. Esta técnica de tatuaje manual es el antecesor directo de lo que hoy conocemos como microblading.

Más adelante, en el 1800 aparecen los primeros estudios sobre máquinas de tatuaje electromagnéticas, pero no se patenta la primera máquina hasta el 1891 de la mano del inventor y tatuador Samuel O’Reilly.

A día de hoy los equipos de tatuaje y micropigmentación siguen evolucionando en busca de un control perfecto de la profundidad de la aguja sobre la piel, la velocidad, la potencia, la vibración o la fuerza de aplicación del tratamiento.

El auge de la micropigmentación

Ya en 1850 se utilizaba esta técnica con la finalidad de disimular cicatrices y marcas. A partir del siglo XX este tratamiento se empezó a utilizar con fines cosméticos para resaltar cejas, labios y párpados.

En la actualidad se ha perfeccionado tanto la técnica como la aparatología destinada a la micropigmentación consiguiendo resultados naturales y armónicos.

La evolución estética de la micropigmentación

La evolución de la micropigmentación (o maquillaje semipermanente) ha ido ligada a los cánones de belleza de cada época, también vinculados con el maquillaje convencional:

  • Años 20: Cejas arqueadas o rectas y labios oscuros y pequeños.
  • Años 30: Se afinan los rasgos aportando mayor naturalidad. Se afinan las cejas y se vuelve a colores más oscuros.
  • Años 40: Delineados de ojos más atrevidos, trazos más pronunciados, cejas más angulosas y bocas redondeadas en tonos granates o oscuros.
  • Años 50: El delineado de ojo se hace más largo, sobresaliendo de la parte exterior. Las cejas se lucen gruesas y angulosas.
  • Años 60: Delineado de ojos en la parte superior e inferior, labios en tonos claros y forma redondeada, look juvenil y natural.
  • Años 70: Cada vez la micropigmentación se torna más natural abandonando los colores llamativos. El delineado de labios está muy de moda y las cejas se diseñan muy finas.
  • Años 80: El maquillaje se vuelve llamativo pero en micropigmentación se conserva una tendencia más natural. Siguen aplicando delineado de ojos en zona superior e inferior. Las cejas se dibujan naturales, gruesas y anchas. Los labios se delinean en forma más puntiaguda.
  • Años 90: El maquillaje en general se vuelve más simple, se busca la practicidad y la naturaleza.
  • Años 2000: Búsqueda de la máxima naturalidad, empleo de colores adecuados a cada tono de piel, cabello u ojos.
  • Del 2010 en adelante: Se mantiene la naturalidad. El objetivo es resaltar la belleza natural sin artificios, adaptando el tratamiento al paso del tiempo para evitar la degradación y el descolgamiento del mismo.

Cómo puedes ver la moda cambia rápidamente (al igual que nuestros rasgos faciales), por ello en la clínica Carolina de la Rosa recomendamos tratamientos naturales que vayan en consonancia con nuestra fisonomía.

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