Se estima que uno de cada tres españoles de entre 18 y 35 años, tiene un tatuaje. Habitualmente los tatuajes se han asociado a la indisciplina y la rebeldía, pero hoy en día es una práctica cada vez más común entre la juventud que muestra con naturalidad su identidad.

A la hora de tatuarnos es importante no dejarse llevar por la impulsividad ya que el dibujo que sellemos en nuestra piel nos acompañará durante toda la vida. Por ello tenemos que pensar en todos los detalles.

¿Qué pasa con la depilación después del tatuaje?

En primer lugar, debemos saber que no podremos utilizar ningún método de depilación en la zona tratada hasta que haya finalizado completamente el periodo de curación del tatuaje. Después de eso ya podremos proceder a depilarnos teniendo en cuenta que todos los métodos de depilación temporales pueden dañar nuestro tatuaje y provocar algún tipo de degradación con el paso del tiempo.

En cuanto a la depilación definitiva, el láser deja de ser una opción, puesto que podríamos quemarnos la piel y dañar el dibujo. Esto sucede porque la luz del láser incide sobre la pigmentación oscura del tatuaje. De este modo, al aplicar el láser sobre la piel tatuada, solo conseguiríamos quemarnos y desfigurar el dibujo.

La electrodepilación para tratar las zonas tatuadas

Gracias a la electrodepilación podemos deshacernos de cualquier tipo de pelo sin importar la coloración de la piel o la zona afectada, pues este método destruye las células de crecimiento del pelo. La electrodepilación consiste en insertar una pequeña aguja en el folículo piloso y aplicar una pequeña descarga eléctrica que destruye por completo las células germinativas. Así, sin intervención alguna de la melanina, conseguiremos deshacernos del pelo también en las zonas tatuadas de forma segura, definitiva y sin dañar nuestro diseño.

No olvides que ofrecemos el servicio de consulta gratuita dónde valoraremos tu caso para ofrecerte el método de depilación definitiva que más se ajuste a tus necesidades.

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